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La Hemorragia Interna de Europa

, de Lydia Pérez Ruiz

Uno no puede evitar pensar en las palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que mencionó no hace mucho: “Europa va mal”. A nuestro parecer, una crisis interna de falta de cooperativismo está dando luz a una UE a punto de quebrantar sus lazos de solidaridad. Hablamos de una UE que éstos últimos meses ha dado un ejemplo al mundo de cómo no se debe proceder, puesto que la lentitud de las medidas propuestas para solucionar la crisis de los refugiados en su momento ha puesto ahora en duda la efectividad y la capacidad de actuación, derivada a nuestro parecer de la falta de coordinación entre los miembros dirigentes de cada país.

Autores

  • Graduada en Historia por la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Pues bien, mientras los políticos en Europa no logran ponerse de acuerdo en Europa, esto es lo que pasa en Jordania:

Aparentemente no cabe un alfiler en el faraónico campo de refugiados que hay en la ciudad de Zhatari, que desde que empezó la guerra en Siria en 2011 no ha dejado de atender a la acogida de refugiados. El reparto en Europa, mientras tanto, es tan extremadamente lento como inefectivo si comparamos esta fotografía.

A este campo llegan cada día unas 2000 personas, aunque parezca una locura. El agua empieza a escasear y las mantas para arropar a esas miles de personas también, como es de prever. Sin embargo, la cortina de humo en Europa y su aislamiento no deja ver esta otra realidad a la gente. El “magnífico” plan de redistribución de 160.000 refugiados entre los países europeos sucumbe a la actitud pasiva de los gobiernos y la eterna espera para los refugiados. También debemos tener en cuenta que la ONU consideró la guerra en Siria como una de las “peores crisis humanitarias de la historia reciente”. De hecho, históricamente no se ha registrado un conflicto bélico que haya generado tantas muertes desde el genocidio de 1994 en Ruanda. Para muchos la solución es alargar el conflicto y seguir bombardeando, cuando no se dan cuenta que con ello no se soluciona nada, todo lo contrario: El odio a Occidente se acrecentará aún más.

Es necesario un llamamiento a estrechar lazos de cooperación y solidaridad. ¿Les suenan titulares como: “Merkel no logra consenso entre sus aliados ante la crisis de refugiados”?

Ya comentamos anteriormente esa falta de sensibilidad de su líder estatal: Viktor Orbán, en cuanto al caso falsificación histórica enla estatua de la plaza Szabadság.

Hace poco, el gobierno ultraderechista volvió a demostrar una falta de solidaridad hacia los refugiados sirios que siguen permaneciendo en campos expuestos a la intemperie del vertiginoso frío húngaro. El racismo y la xenofobia son particularmente dos de las razones que impulsan a ciertos países del Este como Eslovenia, que movilizó a su ejército. Otro ejemplo de un gobierno que está al margen de los códigos de solidaridad, y así, pondríamos muchos más ejemplos.

EL FANTASMA DE AZORES

No puedo evitar pensar en aquella controvertida foto del Tratado de las Azores, que los medios de comunicación sacaron hace unos meses de nuevo a la luz por el controvertido arrepentimiento de Tony Blair tras admitir que en el momento de la invasión de Iraq por las tropas estadounidenses y sus aliadas inglesa y española, se dijo que el gobierno iraqí poseía armas y bombas de destrucción masiva, lo cual era evidentemente erróneo.

Nadie se dio cuenta en aquél momento de algo que no es necesario ser Nostradamus, y es que la declaración de guerra a un país árabe iba a tener unas consecuencias dramáticas a lo largo del tiempo. Aun así, no es el único país árabe donde se ha acrecentado el odio a Occidente. Al margen del grupo terrorista ISIS, cabe destacar que ninguna religión causa terrorismo en sí, sino que son las propias personas las que deciden sus actos y deciden llevar a cabo la barbarie. Una religión no es culpable, sino las personas que deciden manipular un discurso religioso y lo adecuan a sus fines belicistas, o en el caso del Islam, a la yihad. Por ello mismo, no debemos meter en un mismo saco a los miembros de toda una comunidad, o habremos perdido la educación y el juicio. Pecaríamos de ingenuidad y delirante insensibilidad que se ha sucedido tantas veces en la historia.

Ante esto, está claro que hace falta un cambio de viraje en el discurso belicista que se está adoptando ahora mismo en Francia, o pasa algo como esto: el auge de del partido nacionalista del frente nacional en efervescencia, una ultraderecha que se constituyó primera fuerza política en las últimas elecciones al Parlamento Europeo el pasado 2014 superando por 10 votos al partido Socialista. En Francia se habla entre las élites políticas de la posible salida del Tratado de Schengen, pero hemos de recordar que este es uno de los tratados más importantes que en su momento supuso un gran paso hacia la integración europea. Ahora el tratado es puesto en cuestión y se plantea la supresión, y con ello la integración europea entra en desequilibrio, empezando por un discurso belicista que tiene como trasfondo una Europa en crisis interna. Y ahora, ¿cómo se puede ayudar al exterior si en la Europa interior no se resuelven sus propios problemas?

Después de aquella pesadilla del Viernes 13 de Noviembre, que aun aterra a los parisinos, Francia sigue el camino del fantasma del Tratado de las Azores con los últimos bombardeos a Siria, que debemos apuntar que esos bombardeos mayoritariamente han sido realizados en hospitales y una oleada de muertes ha creado un gran pánico en la población civil siria. Ya no hay guerras de trincheras, actualmente se hacen en medio de las ciudades y los números documentados de muertes civiles son extremadamente desmesurados.

Además, a raíz del pasado ataque terrorista en Francia, las actitudes xenófobas se han incrementado notablemente. Comienzan las generalizaciones hacia la comunidad musulmana en dirección a etiquetarles como “terroristas”. De nuevo apuntamos que la religión no crea terrorismo, son las personas las que deciden infundir terror y practicarlo y el discurso que se adopta para practicar la violencia. Desgraciadamente, la comunidad musulmana está muy afectada porque mucha gente empieza a tener pánico por culpa de estas generalizaciones y precisamente es la juventud la que se debe educar con unos valores que denuncien estas actitudes xenófobas, esos discursos belicistas, porque el odio genera más odio y menos mentes abiertas al diálogo y a la educación.

¿Realmente los bombardeos han llevado a alguna parte? La memoria histórica arraiga en las almas de muchas personas para siempre y estos estragos causan heridas insanables. Es lo mismo que cuando una madre está enferma y tiene una hemorragia. ¿Cómo vas a llevar a tus hijos al colegio y les vas a alimentar, atender, si tú misma no puedes sanar tu hemorragia? Eso le pasa a esta madre llamada Europa. Sus hijos no pueden ser atendidos porque ella misma tiene una hemorragia interna que no consigue curar.

En esta cadena de acontecimientos y fracasos, está claro que el pueblo europeo necesita ver una nueva Europa más solidaria, más abierta al diálogo, más efectiva en sus medidas y más unida. El odio generado hacia Occidente es el resultado de la pasividad que Europa ha mostrado en contraposición a países como Jordania que lo han dado todo para coger a refugiados. El odio a Occidente entre los países árabes resulta desmesurado y es en gran parte entendible después de ver como nuestros dirigentes prestan armas a sus gobiernos en lugar de libros y de hospitales.

El ejemplar historiador Josep Fontana nos enseñó una gran lección a todos: “La historia es el motor del cambio en el presente”. A partir del estudio de los acontecimientos que han ido ocurriendo a lo largo de la historia y la educación recibida seamos también coherentes y dejemos de lado las diferencias sociales y étnicas, las actitudes xenófobas y racistas que jamás han llevado a ninguna parte ni han acabado bien. Eso es lo que debemos transmitir los ciudadanos que queremos una Europa unida.

Fuentes periodísticas:

La matanza reabre el tenso debate europeo sobre los refugiados

Os vamos a hacer lo que nos hacéis en Siria

Una guerra invisible e inevitable

“Una gota de agua en el océano”

“Alemania levantará centros para acelerar la expulsión de inmigrantes”

“La UE espera la llegada de dos millones de inmigrantes en 2016 y 2017"

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